miércoles, 4 de noviembre de 2020

Día sin respuesta

Tengo trabajo que terminar, pero solo estuve perdiendo tiempo y ya casi va a acabar el día y, algún día, acabará la vida.

No quiero vivir y no es porque esté triste, tampoco estoy enojada con nadie. 

Solo es algo que ya no quiero.

Estoy cansada.

Estoy aburrida.

Estoy dándome cuenta de lo absurdo que es todo.

Todo resulta tan innecesario.

No quiero vivir desde hace mucho...

Solo que pensé que podría haber algo más...

Y cada año me convenzo más de que no, de que no hay nada...

Ni bueno, ni malo...

Simplemente no encajo y cuando parece que sí, resulta que era una simulación, una ficción, una ilusión...

La realidad no es fea, solo es un rompecabezas y mi pieza sale sobrando, mi pieza es un error...

No quiero vivir y no estoy deprimida...

Solo no siento nada que realmente quiera y no quiero sentir... y cuando consigo dejar de sentir... cuando todo se vuelve tan vacío... cuando nada hay... nada importa.

lunes, 3 de agosto de 2020

Metamorfosis

Me dicen que el hecho que más duele es decepcionarte o desilusionarte de aquella persona de la que esperabas muchas cosas. Y sí, tienen razón, pero es más que eso. 
Me sigue sorprendiendo cómo tanto puede llegar a parecer tan poco o simplemente llegar a resultar nada. Me resulta raro sentirme realmente cómoda en algún lugar o con alguna persona... Por eso, este tipo de sucesos (rupturas, separaciones, abandonos, como les quieran llamar) suelen hacerme replantear muchas cosas. No es la primera vez que sucede y, quizá, no sea la última. Debo dejar de esperar que hagan por mí, el tipo de cosas que yo haría por otros; eso de generarse expectativas en las otras personas es injusto tanto para uno como para la otra persona. No importa lo que otros digan o prometan, incluso tampoco importa lo que hayan hecho, las personas pueden mentir o fingir; peor aún, pueden mentirse, por no detenerse a reflexionar sobre sí mismos y actuar en base a cuestiones momentáneas. Ni siquiera, después de una ardua reflexión a profundidad, terminamos de conocernos; la vida realmente no alcanza para eso.
Soy bastante sentimental y me ha costado aceptarlo, pero resulta que no lo asumí realmente. Es algo que aún debo aprender.  Ya antes me lo habían dicho y no escuché, debo controlar mi "genio", hablar cuando me siento triste o enojada solo genera anticuerpos y malos ratos.
Soy más dura conmigo, me critico muchas veces, difícilmente por motivos físicos, siempre critico mi carácter, aunque en apariencia me muestro muy contenta con eso... por puro orgullo. Es algo que, en realidad, he ido trabajando y mejorando. Es una lucha diaria y constante que muchos tenemos y que vivimos y que nadie tiene por qué conocer.
Me va a costar perdonarme los errores cometidos por este año; lo sé: me conozco.
Eventualmente, esta sensación se irá y dejaré de existir, porque las experiencias nos acaban y nos hacen volver a empezar, renacer: ese es el punto.


sábado, 21 de marzo de 2020

Círculo

Recuerdo mi adolescencia como un período ambivalente de mucha calma o mucha algarabía, de mucho contento o mucho desconcierto...
Recuerdo mi adolescencia como un período en el que no comprendía algo tan simple como una emoción, era como si no hubiera sentido nada hasta ese momento. No quiero decir que hasta ese momento no me hubiera entristecido, enojado o puesto contenta alguna vez, pero no era seguido y no por las razones por las que la mayoría de la gente lo haría y mucho menos lo podía expresar de la misma manera.
Es una época muy distinta a la de ahora con mi ansiedad y mi pánico, mi tendencia a la sensibilidad y mis esfuerzos de cada día por superar todo ello, para luego terminar ocultando todo aquello que no supero... Como si al esconderlo fuera a desaparecer.
Ha sido muy tonto todo ello... 
Ha sido peligroso... 
Tanto acostumbra uno a ocultar que luego ya no sabe cómo demostrar, como expresar... 
Y las emociones y los sentimientos están ahí y no pueden aflorar, no pueden fluir con facilidad, y se obstaculizan entre ellos, se enredan y se amarran en el pecho y la garganta... Ya no tienes cómo soltar...
Y es como hinchar un globo hasta que en algún momento revienta, luego lo parchas como puedes (no hay de otra, no hay más), pero en vez de inflar lo hasta donde deberías y luego soltar el aire, vuelves a acumular y acumular hasta llegar al límite de nuevo...
Ya llevo haciendo eso muchos años de mi vida y creo que debo parar, debo encontrar la manera. He sido tonta y torpe, sin embargo, pensaba que era la mejor manera de cuidar mi interior: así, tratando de endurecerlo, de ponerle una coraza...
Y ahora intento salir de ese escudo que se volvió puerta con todo y casa, que yo misma hice para protegerme, la misma que ahora me bloquea y me limita. 

(des)Ahogo

Detesto esos días de mierda en los que me tengo que esforzar para sentirme bien, porque parece que no está bien mostrarse triste, mostrarse vulnerable, pero también porque resulta peligroso.
Así como hay personas que te quieren elevar y que te quieren ver feliz, también existen personas a las que no les importa, pero sería bueno que solo no les importe, sino que también te quieren hundir, por puro gusto, satisfacción extraña y enferma.
Empiezas viéndote, viendo tu lugar, viendo tu momento, tu escena... Sintiéndote, sintiendo tu pecho presionado, sintiendo, a veces, el rostro adormecido como si no existieran los gestos, sintiendo que respiras pero que ese aire no llega a tus pulmones, sintiendo el estómago o muy lleno o muy vacío, sintiendo ganas: ganas de dormir, de quedarte en ese sitio que llamas casa, encima de ese objeto que llamas cama. Sin embargo, no tienes permitido darte esa pausa, no tienes permitido llorar, es tu obligación estar alegre, está mal visto manifestar el deseo de descansar. 

lunes, 20 de enero de 2020

Nostalgia

Extraño al ser de hace algunos años...
Extraño al ser... Extraño la esencia de esos días...
Resultado de imagen para mujer pensativa tumblrEl olor del perfume que ella derramaba en sus manos... El olor a especias y otros condimentos que se le impregnaba en la niebla de aquella cocina... La esencia de aquellos veranos, de aquellos días...
Su sonrisa cada mañana, al alejarme de casa, sonrisa que se hacía lejana hasta desaparecer... Cuando mi ser ingenuo creía que nunca la iba a perder... Su imagen en mi mente que se preguntaba si se sentía sola en aquel lugar...
Su voz cantando desde el momento de entrar, que amenizaba la hora de almorzar...
Su ojos llenos de sorpresa cuando jugaba con mi silencioso ser para hacerla saltar... Sus ojos de gato que juega con los rayos del sol, hasta que este se va y no vuelve jamás...
La niña que se dormía en su piel suave, en su olor, en su voz, en sus ojos, se desvaneció, entre el humo que sopla y la espuma del mar... 
Quedó inmóvil... Al lado de un cuerpo inerte que tiene sus ojos, su piel, sus labios, pero que no tiene su voz, su risa, su encanto... Una niña inerte que se desvanece y una mujer congelada que ya no nos mira, no nos habla, no nos oye... Ya no están...

2013

miércoles, 15 de enero de 2020

Limbo

Salió de la ducha que había tomado, una ducha sin preparar, sin adecuar, sin atemperar... Todo estaba mal...
Aún con el cabello y cuerpo húmedos, se recostó en la cama mirando la ventana medio abierta y la cortina que flameaba con la luz del sol.
Caían sus párpados de rato en rato y recordaba un tacto en su cara, las manos, los brazos, los hombros... un rostro, la mirada... que ya no está.
Otra vez, las lágrimas, la presión en el pecho, el inevitable (des)ahogo brotó eternamente... Se dispersó... y luego volvió a la realidad.
En ese momento, el reloj marcaba otro tiempo, el lugar era el mismo y el sol había dejado de iluminar. 

martes, 14 de enero de 2020

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"Triste" me dijiste.
Pero ¿qué es más triste que tus ojos, cuando miran como si aquí no pertenecieran? ¿qué es más triste que esa apatía, ese desapego del mundo, de tu propio mundo, de lo que te rodea?
¿Qué es más triste que tú, incomprendido y alejado; que tú, incapaz de reír por ti y esperando que surja algo que te dé alegría?
¿Qué es más triste que tú, ahí esperando al mundo, esperando lo que te pueda ofrecer?
¿Qué es más triste que tú, ahí sin tener idea de las posibilidades que tienes y de las que puedes crear?
Porque aunque te parezca que vas bien y que tienes muchas ideas que pondrás en marcha, muy en el fondo sabes que no siempre es lo que realmente quieres, en el fondo sabes que lo que el mundo quiere de nosotros, lo que quiere que pensemos, lo que quiere que hagamos, lo que quiere que digamos, nos nubla y nos hace desviar la mirada de nosotros mismos.
Porque, muy dentro de ti, sabes que hay más pero no te atreves a explorarlo, a mostrarlo, a liberarlo.
Porque, muy dentro de mí, sé que puedo estar en un error pero quiero pensar que hay más en ti, que alguna vez encontrarás todo ello, que alguna vez descubrirás más de ti y te encontrarás o te reencontrarás; quiero pensar que alguna vez serás libre.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Costumbres

Miro por la ventana y noto que ya no tengo esa sensación de que podrías pasar en cualquier momento por ahí. Es mejor así. Pero creo que es un mecanismo de mi mente negándose a olvidarte y vuelvo a recordar tu voz y tu risa. Me parece estar recordando mal y temo estarlas distorsionando. Ya no tengo audios, videos tuyos, tampoco fotos... solo una, en la que te miro y pareces estar bien.
Sigo pensando que algún día perderé todo recuerdo tuyo; sin embargo, pensarlo no me permite conseguirlo. La mente, la memoria, el olvido... resultan tan extraños.
He encontrado una paz peculiar en tus recuerdos y una voluntad para estar bien y ser feliz que no había tenido antes. A pesar de que a veces se me van y vuelvo a atenuarme y vuelvo a perderme de ellas; se han vuelto más habituales los momentos de calma y alegría que aquellos donde me termino preguntando si es posible que algo en la vida duela más.
He adquirido el hábito de caminar mucho (aunque ya antes lo había tenido): estoy perdiendo peso (pero ya se acercan las fiestas y sé que volverá)... Ando 'a lata' los lunes de Surco a Barranco; los martes de Lince a Miraflores; los miércoles desde Monterrico a Barranco; los jueves y viernes camino que camino toda la tarde, lo que en la mañana no pueda. Caminar me libera, me permite dejar la mente en blanco y que tus recuerdos se alejen; aunque creo que es otro mecanismo extraño que me impide olvidarte porque en algún momento vuelves a surgir con alguna frase, algún gesto, alguna imagen, alguna voz...
Esta paz peculiar a veces me lleva a llorar de una forma que no conocía, una forma que me permite escucharme, sentirme, abrazarme, estar y conectar conmigo. Silencio en mi interior, color celeste que se vuelve intenso y llega a un azul, que se oscurece y se vuelve oscuridad... a la que ya no temo.

martes, 4 de septiembre de 2018

Lo que todos nos dicen... Y un poquito de lo que no...

Existen relaciones de todo tipo y clasificadas desde diversas perspectivas: por la formalidad, por el tiempo transcurrido, por la forma de inicio, por la personalidad de la pareja... Pero, como todo en esta vida tiene fecha de caducidad, estas llegan a tener su momento final. 
Aclaro que no quiero que se crea que pienso que ninguna relación pueda llegar a algo más grande o a durar para toda la vida, sin embargo, incluso la vida tiene expiración y, quizás no muera el amor, mas muere la relación existente, o pasa a ser otro tipo de vínculo, si nos queremos poner metafórico o románticos.
Más allá del hecho de cómo empezar o cómo llevar una relación, lo que más me ha fregado en estos últimos dos años de mi vida es cómo finalizar con una, y finalizarla en serio.
Porque cuando se termina, no importa la manera, incluso no importa tanto el tiempo, te sientes mal y eso en un primer momento altera bastante al mundo en el que vives, la esfera que te rodea cambia, se pone oscura y no sabes por dónde empezar a limpiar ni de qué forma liberarte de todo ese sufrimiento. La vida se vuelve irónica, ves a tus amigas casarse, tener hijos, tener relaciones lindas con sus parejas hermosas, mientras tú estás sin saber por qué y respiras sin idea de cómo. Añadamos a eso un ingrediente final para hacer más sabroso el dolor: la opinión de los que conforman ese mundo que te rodea, los que en ese momento no sienten lo que tú sientes.
Sean los amigos, familiares o gente con la que te cruzaste y empezaste a soltar y vomitar toda esa mixtura de depresión, frustración, humillación, nostalgia, ira, rencor, pena, enojo, pesimismo, sensación de que la tierra te traga lento y de que gritas desesperadamente para que alguien te socorra y ves cómo acude nadie, todos y cada uno de ellos te da una opinión de lo que cree saber, de lo poco o mucho que su corta o vasta experiencia (o cerebro) le haya permitido conocer y comprender, incluyéndome en cierta manera. Y si tu relación duró mucho, son más cuidadosos e indulgentes; si fue corta, te dicen que hasta deberías agradecer ello, que por qué te pones mal; si el pata fue un maldito, te ayudan a odiarlo; si fue bueno, te ayudan a generar una versión ficticia de él donde cada una de sus acciones resultan las de un idiotita, lo cual a veces resulta.
Y dicen que ya pasará, que todo será mejor después, que él se arrepentirá y te buscará, que debes ser fuerte y seguir, te explican mil y un cosas... sin embargo, la única verdad es que tu remolino no tiene tiempo para esperar a que eso pase, tu alma quiere ese bienestar en ese instante y que te llame y a veces imaginas ese momento, imaginas que vuelven, imaginas que lo choteas, imaginas que le lloras, que te llora, que lloran, que ríen, que se miran... Llegas a pensar que no te busca por las muchas cosas que andan 'mal' en ti y que no eres suficiente, suficientemente linda ni inteligente... Eso es lo que a la gente le costará decirte, y si te lo dicen, no podrán hacer que creas, del todo, que también pasaron por ello, porque te sientes tan hundido que no logras entender cómo se podría salir de eso. 
Y así tenemos a una persona triste llorando en el piso de su sala, una tarde después de haber regresado de sus labores. Una persona desacostumbrada de la soledad, tirada en el suelo, extendiendo los brazos, con la cara en la fría mayólica del suelo, empieza a arrastrarse por el suelo a alcanzar su celular. Todo cuesta hacer, hasta quitarse la ropa para darse un baño y ella solo piensa en por qué ha sucedido eso de hace dos días y sigue teniendo esa conversación en prioridad, por si en algún momento su foto y su mensaje vuelven a aparecer... pero ella, no puede llorar, no puede hablar, porque no entiende nada de lo que ha pasado.