"Triste" me dijiste.
Pero ¿qué es más triste que tus ojos, cuando miran como si aquí no pertenecieran? ¿qué es más triste que esa apatía, ese desapego del mundo, de tu propio mundo, de lo que te rodea?
¿Qué es más triste que tú, incomprendido y alejado; que tú, incapaz de reír por ti y esperando que surja algo que te dé alegría?
¿Qué es más triste que tú, ahí esperando al mundo, esperando lo que te pueda ofrecer?
¿Qué es más triste que tú, ahí sin tener idea de las posibilidades que tienes y de las que puedes crear?
Porque aunque te parezca que vas bien y que tienes muchas ideas que pondrás en marcha, muy en el fondo sabes que no siempre es lo que realmente quieres, en el fondo sabes que lo que el mundo quiere de nosotros, lo que quiere que pensemos, lo que quiere que hagamos, lo que quiere que digamos, nos nubla y nos hace desviar la mirada de nosotros mismos.
Porque, muy dentro de ti, sabes que hay más pero no te atreves a explorarlo, a mostrarlo, a liberarlo.
Porque, muy dentro de mí, sé que puedo estar en un error pero quiero pensar que hay más en ti, que alguna vez encontrarás todo ello, que alguna vez descubrirás más de ti y te encontrarás o te reencontrarás; quiero pensar que alguna vez serás libre.

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